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Un Cementerio en las inmediaciones de la Parroquia de los Santos Justo y Pastor de Colón Entre Ríos

En el marco del proceso de investigación de la historia de los Cementerios de nuestra ciudad, el Profesor Alejandro González Pavón viene publicando artículos referidos a este tema que atrae el interés de nuestros vecinos. En este caso, haciendo referencia al Cementerio de niños que existió en las inmediaciones de la hoy Parroquia de los Santos Justo y Pastor

Son pocos los colonenses que tienen conocimiento de la existencia de un cementerio en este lugar. Sin embargo, los documentos parroquiales lo atestiguan en sus registros.

Por iniciativa del Pbro. Juan Pedro Pierre, un sacerdote de origen francés que había llegado a esta región, producto de la inmigración de población europea a esta zona, al poco tiempo de haberse hecho cargo de la capellanía de la iglesia de los Santos Justo y Pastor (la cual dependía en ese momento de la jurisdicción eclesiástica de la Parroquia de Concepción del Uruguay), habilita, en 1871, por decisión propia un pequeño camposanto “en las inmediaciones de la iglesia” (así figura la aclaración en las actas de las personas que allí fueron sepultadas. Pero no debemos obviar la situación general de ese entonces en Colón y la zona. Colón no contaba con un cementerio propio, es decir que, todos aquellos que fallecían en este lugar, debían ser trasladados al cementerio de la Colonia San José a unos pocos kilómetros de esta localidad. Ahora bien, esto generaba un gasto tanto de traslado como de tiempo para poder cumplir con esta necesidad. Pero en el caso del cementerio que habilitó el Pbro. Pierre en las inmediaciones de la parroquia, era – según la determinación eclesiástica del momento – pura y exclusivamente para católicos, pero a su vez, destinado a los párvulos.

Esta idea de que sólo era para párvulos se mantuvo durante muchos años en la ciudad, pero sin embargo, los documentos atestiguan que allí fueron sepultados jóvenes de hasta 17 años. El Cementerio fue clausurado, por un lado, por decisión municipal, y por otro, porque el Pbro. Pierre, para fines de 1874, comienza a padecer una enfermedad mental que lo llevó tener que dejar la Capellanía y retirarse de la misma a la zona de colonia, lugar en el cual pierde la vida en forma trágica, tiempo más tarde. Su enfermedad también la evidenció en los documentos del libro I° de Defunciones en donde en algunas actas va cambiado su firma, y hasta se llega a autoproclamar como CURA PÁRROCO, cosa que no era, porque la Capilla de los Santos Justos y Pastor fue elevada a Parroquia el 14 de junio de 1876. Pero gracias a él, los datos de quienes estuvieron sepultados en este cementerio, aún se conservan en perfecto estado en dicho libro. Este sacerdote también realizó el primer Censo Parroquial de la ciudad de Colón, el cual no pudo completar por causa de su enfermedad.

Luego del cierre del cementerio, los cuerpos permanecieron allí durante más de cien años, sin modificaciones de lugar. A medida que pasaban las generaciones, el conocimiento de su existencia y localización se iba perdiendo, además de que ese lugar pasó a ser parte del patio interno de la casa del sacerdote, por cual, no era frecuente la circulación de personas.

Sin embargo, en la década de 1990, más precisamente en 1996, se publica en el diario local El Entre Ríos (con fecha 3 de junio de 1996) la noticia del hallazgo de este cementerio de niños, que mientras obreros realizaban una tarea de remodelación de un muro divisorio entre el terreno mencionado, y la cancha de futbol que se localiza contigua a este espacio, al realizar los cimientos del muro, se encuentran con restos humanos en el lugar, lo cual, volvía a la vida del conocimiento de la ciudad de que en ése preciso lugar había un cementerio de párvulos. Los restos que se pudieron rescatar fueron puestos en pequeñas urnas y llevados al cementerio local, y ese espacio fue limpiado y reacondicionado para otras actividades.

Con el paso de los años, en virtud de la necesidad de contar con un espacio que sea propio para realizar en forma permanente la adoración eucarística, el espacio del cual hacemos referencia en este artículo es modificado una vez más para ampliar las instalaciones del templo parroquial y realizar allí una nueva sala, destinada a la adoración eucarística.

Profesor Alejandro González Pavón

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