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COLÓN 08/02/21
Colón conmemora hoy, 8 de febrero el 148° aniversario del natalicio del Dr. Herminio Juan Quirós
En el marco de 148 aniversarios de su natalicio, es menester hacernos eco de esta tan importante fecha no sólo para los colonenses sino para los entrerrianos en sí mismos.
Hace 148 atrás nacía HERMINIO JUAN QUIRÓS, hijo de Don Herminio de Quirós y Doña Juana Elizalde. Su padre llegó a esta ciudad en los primeros meses de 1872 para afincarse en ella. De profesión escribano y oriundo de España, supo adecuarse a esa realidad convulsionada que este espacio urbano vivenciaba por ese entonces. No podemos negar que la década de 1870 fue una de las más convulsionadas socialmente y políticamente en la historia de esta ciudad: desde la muerte de su fundador (en su residencia familia, estancia San José), pasando luego por la creación de la Municipalidad, erección en parroquia de la iglesia de los Santos Justo y Pastor, creación del registro civil, presencia del pastor protestante Julián María Trioche, entre otros sucesos que marcaron un antes y un después.
Realizó sus estudios primarios en la Escuela Graduada de Varones, institución que años más tarde (1910) pasaría a denominarse Juan José Passo. Luego se trasladó a la ciudad de Concepción del Uruguay donde realizó sus estudios secundarios en el histórico Colegio de dicha localidad, institución de la cual terminó con las mejores calificaciones, y así lo atestiguan los libros de exámenes. En palabras de quienes fueron algunos de sus compañeros, Herminio manifestaba naturalmente su amor por el estudio, su curiosidad por las ciencias y el arte también. Mientras fue alumno del Colegio del Uruguay, siempre lo caracterizó su templanza, amabilidad y respeto con quienes trataba. Quizas, hasta podríamos pensar en alguien con una personalidad algo tímida pero que, en función a toda esa preparación intelectual que recibió de quienes fueron sus profesores, terminó creando un espíritu fuerte, decidido y emprendedor.
Una vez finalizado sus estudios en Concepción del Uruguay, se traslada a Buenos Aires para estudiar Derecho. También sus calificaciones mientras fue universitario demuestran su intelectualidad, a lo que se agrega, su gran facilidad en la oratoria.
Participó junto con Leandro Alem en la conocida “Revolución del Parque” acontecida en el Buenos Aires en la década de 1890.
En 1920 es electo Diputado Nacional de por la provincia de Entre Ríos. Es por esa razón que permanece viviendo en Buenos Aires. Desde allí, gestionó la gran mayoría de las obras que se realizaron en Colón y en el Departamento. Esto fue gracias al apoyo incondicional de su grupo de amigos más cercanos residentes la mayoría de ellos en la ciudad de Colón, a los cuales les confió el control y la ejecución de las obras. Las vigilaba paso a paso a medida que se cumplían los tiempos de ejecución con los cuales él mismo había convenido con quienes las llevaban adelante. Indudablemente, esta década fue una de la de mejor esplendor para Colón, donde se construyó el Parque escolar (que hoy lleva su nombre), la avenida costanera (que hoy lleva su nombre) se crearon escuelas (Esc. De Artes y Oficios, Esc. Nacional N° 10 hoy 60, Esc. Taller del Hogar, Esc. Educación Agrotécnica, mejoramiento de la infraestructura del puerto local, construcción de la Estación fluvial – hoy Palacio de Turismo, gestionó y ejecutó la construcción del monumento ecuestre al Gral. San Martín en la plaza homónima, Participó de las gestiones del Tiro Federal Argentino, Gestionó la construcción del nuevo edificio de la Biblioteca Popular Fiat Lux – el cual no llegó a ver concretado – creó el Museo de Ciencias Naturales y de la Industria, gestionó puentes, rutas, gestionó el Pontón para el Club de Remeros de Colón, entre otras grandes gestiones. Su vida en ese período se basó casi en pensamiento pleno en dar a Colón ese toque pintoresco que le faltaba e indudablemente la engalanó convirtiéndola en “la perla de Entre Ríos”. Debe considerarse que también soñó 8junto a otros) para Colón la extensión de las vías férreas, sobre todo considerando su movimiento portuario y las distancias por tierra con otras localidades, proyecto que no se pudo llevar a cabo por distintas razones. Este proyecto se expresa en detalle en las publicaciones del Diario Del Pueblo en la década del ’20 donde a través de su pluma, justificaba, defendía y proyectaba esta idea que, de llevarse a cabo, nos hubiese puesto en una de las ciudades más importantes de la provincia en varios de los sentidos.
Dedicó su juventud a nutrir su espíritu, con lecturas y estudios que luego le permitiesen poder ejercer su rol político de la mejor manera posible. No sólo proyectaba, sino que también buscaba los medios por los cuales ejecutarlos.
Sus relaciones diplomáticas siempre fueron fructíferas, pues se pueden ver reflejadas en cada uno de los elementos que envió para nuestra ciudad, en cada detalle y particularidad que manifiesta en cada uno de sus cartas a su amigos colonenses; guiándolos, aconsejándolos, como así también, pidiendo opiniones para tomar decisiones.
Su gran preocupación e interés siempre se vió reflejado en la parte educativa, pues según sus pensamientos, los niños y niñas de esta ciudad y del Departamento merecían una educación de calidad en espacios dignos, con elementos que estén al alcance de todos para que en un futuro, ya siendo adultos, sean ellos los que puedan reflejar de la misma manera esa oportunidad que tuvieron en su etapa escolar. De esta forma, no solo beneficiaba al ámbito educativo, sino que también apostaba al futuro de las generaciones. Es por eso que durante los años 1926 y 1928 mantiene una correspondencia fluida con varios de su amigos colonenses informándoles las cosas que había conseguido para Colón como así también, solicitándoles a ellos, le informen si las obras avanzaban o no. En muchas de ellas, solicitaba absoluta discreción a los efectos de no generar malas interpretaciones por parte de terceros que no estaban en esa línea de comunicación y que podían llegar a generar una idea errónea de lo que se estaba haciendo. Pero efectivamente, las obras se fueron ejecutando una a una y paso a paso. Es de imaginarse la alegría y el asombro de los vecinos de esa época, que veían día a día embellecer la zona de costas, surgir nuevas instituciones, crear espacios públicos y generar nuevas rutas de comunicación.
El Dr. Herminio J. Quirós fue y es merecedor del cariño, respeto y recuerdo de todos los colonenses. Fue y es el PROCER que transitó entre dos siglos (nació en el XIX y murió en el XX), fue y es acreedor de muchas de las obras detalladas en líneas anteriores en este artículo, soñó para Colón y vivió prácticamente para ella. El amor por la tierra que lo vio crecer, lo motivaron en algún momento de su vida a pensar, siquiera por instante, que el día que dejara de existir, quería descansar entre nosotros. Y la palabra se cumplió! Su muerte casi repentina en septiembre de 1931, producto de una apendicitis aguda, lo desterró de este mundo físicamente, pero supo dejar en obras materiales y espirituales, los pensamientos de una persona que, simple, sencilla y preparada intelectualmente, dejaba como testamento y regalo a los colonenses, el mensaje de seguir haciendo y creciendo a través de los tiempos.
Prof. Alejandro González Pavón
Colón, 8 de febrero de 2021







